Estos días estará en Argentina una retrospectiva de la obra de Yoko Ono. Artista emblemática de los 60 y que aún mantiene su cuota de intrepidez y, por supuesto, la inmediata e inevitable conexión con el recuerdo de John Lennon. Un ícono del siglo XX. No pudo venir pero allí están en el Malba buena parte de su mensaje artístico/ideológico. Esta muestra me recuerda que una de sus obras más emblemáticas ha sido The Ladder (La Escalera) en el año 1966.
Esta nota, publicada esta semana, me viene bien para finalizar con algunos apuntes del año 1995. Como ya dije en la entrada previa en esta historia, 1995 fue un año de enorme suceso para Simone, El año había arrancado con el lanzamiento de “Simone Bittencourt de Oliveira” que no sólo tuvo muy buena repercusión de críticas y ventas, sino que además el show que lo acompañó, “sonho e realidade”, arrancó a mediados de ese año y
Como ye dije, las nuevas ediciones de los primeros discos en la CBS de Simone son una buena excusa para continuar con el recorrido discográfico de la Cigarra. Simone es hoy una artista que no tiene ningún grado de popularidad en Argentina, y como me gusta hacer estos homenajes (aguante?) a artistas no siempre bien reconocidos (a pesar de sus méritos) y con los que tengo un especial afecto, sigo entonces adelante. Con el disco, “Amar” (1981), se
En la historia contemporánea hay un momento, un período de tiempo, en que la velocidad de los acontecimientos, su intensidad y su potencia producen una explosión. Para mi ese período especial y particular, explosivo, sucede alrededor de 1970. Tomando medio caprichosamente una década, diría que desde 1965 hasta 1975. En esos años, todo crujía y se revolvía, ya sea en lo social como en lo político. En todo en el mundo. Por supuesto que no hay generación espontánea de






