Acuarela 4. El Rayo (que no cesa) (parte 1)

Voy a retomar este itinerario que hice junto a muchos amigos, haciendo Acuarela.

Habiendo publicado el número 3 en agosto/septiembre de 1981, la revista ya alcanzaba a tener cierto “prestigio” dentro de la muy dinámica movida “under” rosarina; todavía casi invisible para el gran público, pero que con el correr de algunos meses veremos como muchos de sus actores se vuelven muy populares y reconocidos nacionalmente.

La densidad de la experiencia de esos meses finales de 1981 hace que sea imposible abreviarla en sólo algunos párrafos. Como verán, cambiamos la cara, estrenamos un nuevo diseño, se “moderniza” el logo y la revista tiene un salto cualitativo extraordinario en su edición. Nada de eso será gratuito. Ya volveré sobre el punto.

La tapa resume una especie de código interno con el “rayo que no cesa” de Miguel Hernández, al que citábamos con frecuencia y era nuestra cábala; al mismo tiempo se combina con una creciente percepción, en varios de nosotros, de la dimensión planetaria de los asuntos sociales y políticos. Luego vuelvo a ésto con el contenido del número.

Esta etapa se caracteriza, entre otras cosas, por dos procesos paralelos y asociados. El primero es el agravamiento de la crisis económica que debíamos enfrentar. Asociado a esto, el grupo comienza a desarrollar actividades de búsqueda de ingresos para sostener la revista, “fundraising” le diríamos ahora. Así, poco a poco, la producción de eventos artísticos comienza a competir con la producción literaria y periodística. Pero en definitiva, esa actividad también nos permitía desarrollar lo que queríamos mediante otros medios. Aprendimos muchísimo de esa etapa y varios de nosotros hicieron de esa experiencia su nuevo oficio como productores artísticos.

Para dimensionar un poco el caos económico, durante ese año el dólar pasó de 2.000 pesos a 10.000. Apenas asumido Lorenzo Sigaut, el ministro de economía de Viola, lanza su célebre frase “el que apuesta al dólar pierde”, al toque, la devaluación fue del 30%. De ese modo, los pocos fondos conseguidos con las ventas de ejemplares y de ventas de publicidad se nos pulverizaban a la velocidad de la luz.

Como ya lo señalé en Acuarela 3, el panorama político mostraba algunas señales de apertura, y no es casual que en ese contexto se creara la denominada “multipartidaria”, un nucleamiento de partidos políticos que deciden salir a la luz y, con mucha timidez, buscar expresar el descontento y las ya inocultables denuncias sobre el régimen. La “multipartidaria” fue una buena señal de que no todo estaba muerto o paralizado. Su primer documento es de julio de ese año y dice:

“…Por eso, no obstante su universalidad, la Convocatoria no es incondicional, no es neutral, no es indefinida. Es un pronunciamiento de la democracia, para la democracia. La solidaridad que se reclama, se quiere para asegurar un futuro consecuente con los ideales de la Nación Argentina.
Los ideales que exaltan la personalidad nacional, que afirman la libertad, la justicia y todos los derechos humanos; que aseguren una estabilidad política donde rijan tales principios sin solución de continuidad.
En un ámbito de desesperación, de angustias, necesidades, miedos e inseguridades, agravado por la crisis económico-social más profunda de la historia del país, la Convocatoria ofrece como primer elemento de solución, la solidaridad de los argentinos…”

La experiencia política de la Multipartidaria se reduciría a uno pocos meses, hasta la guerra de Malvinas, donde terminaría jugando un papel lamentable. Durante el conflicto, esta agrupación de partidos mostró sus reales límites intelectuales e ideológicos plegandose a la aventura militar. Pero en esos meses del ’81, fue importante su existencia, a pesar de los ajustados márgenes por los que debió moverse.

Los síntomas de “ablandamiento” del régimen, con la llegada de Viola y su incorporación de civiles, básicamente en gobierno municipales, pronto comienzan a revertirse. El agravamiento de la crisis económica y una incipiente movilización social opositora motoriza la llegada al poder de un sector que podríamos calificar como “más duro”, aunque esas categorías son producto de una sutileza extrema que, en aquellos tiempos, medíamos al milímetro.

El descontento de los oficiales de la “línea dura” con el gobierno de Viola impulsaron a Galtieri a ocupar en noviembre de 1981 la presidencia de la junta militar y en diciembre a destituir a Viola para ocupar la Presidencia de la Nación. Galtieri era un viejo conocido por los rosarinos. Galtieri había estado a cargo del segundo cuerpo del ejército con base en Rosario. Galtieri comandó desde 1976 la represión en la región Rosario y litoral.

De este modo, las cosas, que nunca habían cambiado demasiado, vuelven a ser tan enloquecedoras y sofocantes como lo venían siendo desde hacía ya varios años.

“música de fondo para cualquier fiesta animada”

Hay un sonido que está muy ligado a mis recuerdos de aquellos momentos. Se trata del sonido del bajo de Jaco Pastorius. Tiene que ver con el descubrimiento de un mundo musical nuevo de la mano de una serie de músicos de jazz que nos sorprendieron y maravillaron, Cuando parecía que todo sería agonía luego del derrumbe del rock progresivo de finales de los 70 y el surgimiento del “no future” punk, el descubrimiento del jazz, básicamente, de la mano del jazz-rock fue a finales de los ´70 y comienzos de los ´80 una verdadera bendición sonora.

De toda esa bola de nueva música, el sonido y estilo del bajo de Jaco Pastotius sobresalió y marcó la época. Ese sonido del bajo tenía, en la Argentina, bastante popularidad de la mano de Pedro Aznar. Debo reconocer que lo de Pedro Aznar es muy meritorio porque, a pesar de usar el mismo sonido del bajo “fretless”, nunca quedó como un choreo o haciendo una copia patética, todo lo contrario.

Una muestra, del clásico de Weather Report, el tema “A remark you made” de “Heavy Weather” (1977)
“Esperando nacer”, del disco de Seru Giran “Peperina” (1981). La versión es en vivo y es la que aparece en 1982 en el disco “No llores por mí, Argentina”.

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Cuando estaba escribiendo esto, aproveché para comprarme el primer disco solista de Pastorius, “Jaco Pastorius” (1976), para despuntar el vicio. Esta edición del año 2000 viene con bonus tracks, una edición especial que incluye una larga nota escrita por Pat Metheny que arranca así:

“Es posible que Jaco Pastorius haya sido el último músico de jazz del siglo xx que ha tenido un gran impacto en el mundo musical en general. Vayas donde vayas, a veces parece que una docena de veces al día, en los lugares más insospechados, se oye el sonido de Jaco; desde el último anuncio de televisión hasta bajistas de todo tipo que copian sus licks en grabaciones de todos los estilos, desde noticierios hasta famosas bandas de rock and roll, desde samples de hip hop hasta discos de tributo personal, en todas partes se oyen los ecos de ese sonido inconfundible (puede que incluso sea más imitado en este momento que el sonido de jazz más penetrante hasta ahora que se ha escapado a la cultura más amplia más allá de las fronteras locales del jazz, el estilo moody harmon mute de miles davis) a pesar de todas las murmuraciones que se han hecho sobre los nuevos músicos que han aparecido en los últimos años y que han sido presentados como el “próximo Miles”, o el “Duke Ellington de su generación”, o lo que sea, Jaco supera a todos ellos y a todo eso por ser el único de su clase, sin predecesor; el único músico de jazz posterior a 1970 conocido por su nombre de pila por todos los aficionados a la música de todas las variedades en todo el mundo, desde las profundidades de Africa, donde se le venera casi como a un dios, hasta las aulas de casi todas las universidades de música del planeta. al día de hoy, y quizá más que nunca, sigue siendo el único JACO”.

Pat Metheny

Aquí un poco de Jaco Pastorius en vivo (1979).

Cali

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